El Lligall: Publicació de l´Il·lustre Col·legi d´Advocats de Granollers - VI concurs Relat amb Toga (El Lligall 27)
Il·lustre Col·legi d'Advocats de Granollers
  
Rambla Josep Tarradellas, 5, 1r. - 08402 Granollers - Email: icavor@icavor.cat - Tel. 93 879 26 03 - Fax 93 879 14 38
  CERCAR AL WEB
  
Col·legi | Biblioteca | Crèdits | Contacte | Subscripcions | Aportacions | Avís legal | Política de privadesa


Google
  
VI concurs Relat amb Toga (El Lligall 27)
 Dimarts, 26 d'octubre de 2004

AUTOR: Ramon Ignasi Palau de la Nogal
títol: HISTORIA DE UN l´PIZ

El Grup d'Advocats Joves de Granollers va organitzar, en el marc de la festivitat de Sant Raimon de Penyafort, el sisíconcurs literari Relat amb toga. En aquesta edició es van presentar 6 relats. En aquest Número del Lligall us oferim el segon premi del concurs.



Desde hace ya tiempo, bastante, somos socios y, por Què no decirlo, amigos inseparables, ?ntimos, ligados por un vínculo tan f?rreo y sílido que puede calificarse de simbi?tico; cada uno ha sido un ap?ndice funcional del otro. Hemos asistido juntos a todo tipo de actos, convenciones, juicios, reuniones, comparecencias, firmas, en cada uno de los cuales he sentido la tensión y energía pulsional que sus ésperos dedos transmiten en mi fr?gil cuerpo de madera, allende largo y delgado, ahora menguado y desgastado.

Quiso la més casual de las casualidades que fuera casualmente escogido por el Licenciado Ariel de entre un millar de selectos lapiceros marca Staedtler de mina fina, vestidos de una imprimación negra y gualda y ordenadamente acolchados en una caja de cart?n expuesta sobre el ennegrecido mostrador de alabastro de una peque?a papeler?a de la Calle Canudas que ol´a a madera, a papel viejo y a polvo, y a lo largo de cuyos entresijos se apilaban, sin orden ni concierto, libros de todo tipo, exhibiendo sus lomos. Desde aQuèl día, yo me convert? en su mejor -y ?l en mi único- amigo, el veh?culo instrumental a través del cual sus ideas cobran relieve sobre el papel a medida que se van plasmando unas detrés de otras.

Ariel, que siempre me lleva consigo dentro de un bolsillo de una de sus chaquetas de franela a modo de amuleto, tiene por h?bito llegar temprano a su despacho, cuando la penumbra que lo engulle apenas insinóa los trazos de su mesa de trabajo y un antiguo bur? adosado a uno de los tabiques, sobre el que reposa una oxidada máquina de escribir Olympia, con la que antaño redactaba sus escritos por duplicado con papel carb?n. Què deliciosa melodía emitía el rítmico repiqueteo armúnico de las teclas a medida que las iba pulsando una detrás de otra, llenando la estancia; el timbrazo tosco que anunciaba el final de cada lènea; el chirriar del engranaje del carro cuando se deslizaba accionado por la palanca.

Cuando la ciudad todav?a duerme arropada por el manto de la oscuridad purp?rea del alba todav?a te?ida de estrellas, Ariel, refugiado en su butaca Hoffmann con los ojos entrecerrados y enterrado en la luz cobriza que se proyecta desde una l´mpara, degusta un cigarrillo del que brota un h?lito de humo azul, que le envuelve, mientras escucha canciones de época que emergen a través del alargado brazo dorado del altavoz de un meg?fono, esperando a que el silbido agudo de la v?lvula de la cafetera anuncie que la amarga infusión està preparada.
Mientras paladea el caf?, emitiendo inaudibles chasquidos con la lengua y aferrándose firmemente a la taza con ambas manos para calentarlas, como si de un ?guila acechando a su presa se tratara, sobrevuela la mesa de juntas dando una vuelta detrés de otra a su alrededor, contemplando la marabunta de papeles y expedientes estrat?gicamente situados sobre la misma y tomando notas en un peque?o cuaderno de gruesas tapas de cart?n, escribiendo al amparo de un soplo de luz dorada de polvo y vapor que se tamiza desde el ventanal de su oficina.

Ariel y yo hemos visto discurrir, jornada a jornada, el inexorable transcurso del tiempo. Atrés hemos dejado emociones, alegrías, éxitos, la gratificación personal de poder desfacer algún que otro entuerto y lides varias...y de cobrar los correspondientes emolumentos, por supuesto. Pero también, por Què ocultarlo celosamente, pues la vida no Sólo se compone de buenos momentos, penurias, desventuras, fracasos, incidencias escabrosas y episodios a media luz. Ariel ya no es aquel esbelto abogado de rasgos afilados, impetuoso y, en ocasiones, de arrogante ademón, que fue en otros tiempos. El escaso pelo que le queda es cano y ralo; sus manos son nervudas y enjutas y sus dedos huesudos. Su cara, otrora de marcadas facciones angulosas, està surcada por pronunciadas arrugas, y de sus labios, manchados de nicotina, resbala una permanente sonrisa breve y herm?tica.

El tiempo, que es el gran Maestro pero va matando a sus disc?pulos, tampoco me ha perdonado. Cada vez que el sacapuntas, ?vido y hambriento, acuchilla mi cuerpo, descomponióndolo en peque?as virutas y astillas de madera, se me acorta la existencia. Mi m?dula de grafito se estremece cada vez que recuerdo el primer juicio al que asisti? Ariel; como le lat?a el corazón, que retumbaba r?tmico y acompasado a través de todas las cavidades de su cuerpo. Sent?a su tensión contenida, su respiración acelerada, su sangre fluyendo veloz a través de sus venas, sus pupilas dilatadas. Y la relajación de cada mésculo finalizada la vista, acompañada de una profunda y aliviada exhalación placentera.

Son los recuerdos, que vamos almacenando selectivamente en la profunda alacena de nuestra memoria, los que perduran y permanecen y lo poco que nos llevamos de este valle de l´grimas. Pero ?quión se acordarà de ese l´piz desgastado y abandonado a su suerte en el fondo de un caj?n dentro de unos añosí Ese objeto aparentemente inanimado, hier?tico e inerte, cuya nimia presencia pasa inadvertida por evidente y l´gica, estuvo en aquel momento y lugar, prestando un incalculable servicio de medio a fin: en la signatura de un codicilo, contrato, carta, o en la redacción de una demanda, oposición, reconvención, auto, providencia, sentencia, mandamiento, diligencia o exhorto.

Hoy ha amanecido gris. La lluvia salpica los tejados, repiqueteando incesante sobre sus suaves ondulaciones. Hace ya varios días que estoy metido dentro de un bote de lat?n, comprimido junto con bol´grafos, rotuladores y estilogràficas, lo que no me ha dejado de extraóar, ya que Ariel suele llevarme consigo cuando concluye su jornada. La semana pasada, cuando Ariel se hallaba tomando notas de lo que le iba relatando un cliente, la punta de grafito se quebr? en dos ocasiones, con su consiguiente enfado, aunque debo decir en mi defensa que ello se debi? a que me apret? sobre el folio en exceso y con imprecisión. ?O es que serà cierto que realmente me he vuelto viejo e inservible? ?Estarà disgustado conmigo? ?D?nde habr? estado durante estos díasí

Ariel no ha vuelto a su despacho desde el día en que tuvo lugar ese incidente sin mayor trascendencia. Espero que no le haya sucedido nada.
Aunque no puedo ver Què sucede desde el bote cilèndrico en el que me hallo, presiento el trasiego de gente que entra y sale constantemente del despacho. Parece que cargan en cajas libros y papeles y arrastran pesados muebles hasta el recibidor, que emiten un estridente y molesto alarido al rozar con el suelo de terrazo. ?Què està sucediendo? Me pregunto por Què estaràn vaciando estanterças, armarios y cajones repletos de expedientes polvorientos que han permanecido enterrados tantos años en el olvido.

Han transcurrido ya unas horas desde que la última de esas personas cerr? la puerta del despacho, cargando sobre su espalda con uno de los tapices que adornaba el suelo de la sala de espera.

En la penumbra intermitente de la tormenta, impregnado del rancio hedor que desprende la soledad del despacho vac?o y yermo, me hallo en el umbral de la desesperación, del amargo desconsuelo y del olvido. A la luz de un rel´mpago que irrumpe a través de la ventana, llenando la estancia, se adivina el cúnico orificio del sacapuntas, que espera impaciente en el fondo del bote, sin compartir mi sentir.

Todos, sin excepción, conscientes o no de nuestra existencia, estamos ontol´gicamente llamados a llenar un espacio y a cumplir con un cometido de mayor o menor entidad: unos contribuyen al planteamiento de un conflicto, otros a dirimirlo; unos a crear, otros a aniquilar y destruir. Y es esa dicotom?a dial´ctica lo que mueve el mundo, lo anima: lo justo y lo injusto; lo bueno o lo malo.

Por mi parte, a eso se ha visto reducida mi existencia, mi historia: a ser el portador y mensajero traslativo de hechos, historias, vivencias, an?cdotas, peticiones y decisiones de todo tipo, urdidos y tejidos como telas de araóa.

Alguien ha accionado el interruptor de la l´mpara del despacho, a través de la cual se proyecta una densa burbuja de luz rojiza y evanescente. Ese alguien peregrina por todas las habitaciones del despacho, abriendo y cerrando sus puertas, hasta que entra en la que me hallo dentro de un bote de lat?n, en el que introduce su mano, removiendo impaciente su contenido hasta encontrarme. Noto el inconfundible calor y afecto que desprende. Es Ariel, que ha vendido a rescatarme del olvido y a quien debo gratitud por haberme dado animación durante estas lèneas. Me introduce en el bolsillo de su vaporosa camisa de seda azul turquesa, pulcra y almidonada, sintióndome en paz.

Y tras de sí, cierra el despacho dando un sonoro portazo.




 
Noticia més llegida a Relat amb toga:

IX Concurs literari ´Relat amb Toga´ : 2n premi (El Lligall 39)

Puntuació: 3.33
vots: 3


Pots puntuar la noticia segons el teu criteri

(5) Excel·lent
(4) Molt Bo
(3) Bo
(2) Regular
(1) Dolent


Augmentar mida de la lletraDisminuir mida de la lletra
Versió imprimibleEnviar per correu


IL·LUSTRE COL·LEGI D´ADVOCATS DE GRANOLLERS
Partits judicials de Granollers i Mollet del Vallés
Rambla Josep Tarradellas, 5, 1r. 08402 Granollers
Tel. 93 879 26 03 Fax 93 879 14 38
E-mail: icavor@icavor.cat
CIF: Q0863004H
Podeu enllaçar amb les noticies
del Col·legi per mitjà del nostre
Aquest web es gestiona amb l´aplicació PHP-Nuke,
sota llicència GNU/GPL.
Optimitzat per Internet Explorer 7.0
Adaptat i allotjat per DIMENSIS
Dissenyada per CENTRO CREATIVO FERNANDEZ ALVAREZ